martes, 22 de septiembre de 2009

Nada personal

Puede que a veces nos parezca que la vida no es más que un basural en donde todo tarde o temprano se termina descomponiendo. Puede que alguna vez te haya colocado una gran piedra en el camino, sabiendo que estabas exhausto y sin energía alguna para evitarla, lo cual te obliga a tropezarte y caer indefenso en el suelo. Puede que esa caída nos haya dejado o no cicatrices imborrables que llevaremos tatuadas en el cuerpo y en el alma por el resto de nuestros días. Puede también que cada tanto nos regale una sonrisa a través de esas personas que nos acompañan en el camino y que cada tanto nos hacen olvidar de la existencia de las tormentas intensas que se instalan en nuestro cielo. Ahora, quien puede decir que la vida es un completo infierno? Quien puede criticarla luego de los regalos hermosos que nos otorga día a día en el solo echo de compartir un minuto de nuestro reloj con aquellos seres que amamos? Quien es capaz de decir que la vida es una porquería luego de que nos permite día a día vivir momentos inolvidables con las personas que mas queremos? Quien es capaz de decir que la vida es una basura sabiendo que nos regaló la posibilidad de existir y transitar bajo el sol por sus mas preciados y maravillosos caminos, que a pesar de que a veces nos sorprenden con piedras y nos lastimen, sabemos que al final siempre va a ver una luz que nos suministre las fuerzas necesarias como para seguir luchando. Porque la vida es eso: una batalla que debemos pelear hasta que la muerte aparezca y ponga el punto final en nuestro andar. Sabemos que nos dejarán cicatrices el dolor y la tristeza, pero también sabemos que las alegrías vividas permanecerán siempre en el alma, y serán ellas las que nos otorgaran las ganas de seguir hasta el final y de vivir cada segundo de nuestros días como si fuera el último.

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